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viernes, 7 de junio de 2013

Nadal épico y Ferrer expeditivo van a la cuarta final española en París

Habrá final española en Roland Garros, entre Rafael Nadal, que al término de un partido épico acabó con el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, y David Ferrer, que apenas dio opciones al ídolo local, el francés Jo-Wilfried Tsonga.

Nadal derrotó a Djokovic por 6-4, 3-6, 6-1, 6-7 (3) y 9-7 en 4 horas y 37 minutos, mientras que Ferrer se deshizo de Tsonga por 6-1, 7-6 (3) y 6-3 en 2 horas y 4 minutos.

Será la cuarta vez que dos españoles se midan por la Copa de los Mosqueteros, tras la de 1994 que Sergi Bruguera le ganó a Alberto Berasategui, la de 1998 en que Carlos Moyá venció a Alex Corretja y la de 2002, cuando Albert Costa se impuso a Juan Carlos Ferrero.

Será la octava final en París de Nadal, que no ha perdido ninguna, y la primera de Ferrer, que nunca había llegado al escalón definitivo de un Grand Slam.

Será un duelo entre amigos, pero será un partido que, sobre el papel, está inclinado del lado de Nadal.

Porque Nadal solo ha perdido una vez sobre tierra batida contra Ferrer y fue en 2004 en Sttutgart. Desde entonces, 16 triunfos a favor del mallorquín en polvo de ladrillo.

Porque Nadal está más acostumbrado a jugar finales. La del domingo será la número 17 de Grand Slam y ha ganado once, mientras que para Ferrer será la primera en un 'grande'.

La final del domingo será una reedición de la semifinal del año pasado. Entonces, con un Nadal lanzado en busca de su séptimo trofeo, Ferrer no pudo ganar ningún set.

Pero desde entonces, el mallorquín sufrió el mayor bache en su carrera -siete meses ausente de las pistas por problemas en la rodilla-, mientras que Ferrer atraviesa, a sus 31 años, el mejor momento de su longeva carrera tenística.

El nivel de los dos se igualó en el pasado torneo de Madrid, cuando Ferrer estuvo a dos puntos de ganar.

Además, Ferrer llega más fresco, con menos minutos en la pista y sin haber cedido ningún set, mientras que Nadal ha dejado escapar cuatro.

Dos de ellos contra Djokovic en un partido de los que marcan la historia entre dos de los mejores tenistas de todos los tiempos.

El número uno del mundo, que se había fijado como prioridad de la temporada ganar en Roland Garros, estuvo a remolque todo el partido, pero logró forzar un quinto set.

Antes, Nadal había estado en dos ocasiones a dos puntos de vencer, con servicio a favor en el tercer set y de nuevo en el cuarto. Pero en ambos casos le tocó servir con el viento en contra y Djokovic arriesgó para salvar las situaciones delicadas.

El serbio forzó la quinta manga tras apuntarse la cuarta en un juego de desempate y comenzó rompiendo el servicio de Nadal. Viento de cola para el número uno del mundo que aguantó los envites del español. Llegó a dominar 4-2 y parecía que el partido no se le podía escapar.

Pero Nadal no perdió la fe, se aferró a sus opciones y logró romper el saque de su rival en el octavo.

El partido parecía llamado a ser un maratón como el que disputaron en la final del Abierto de Australia de 2012, la más larga de la historia de los Grand Slam, pero fue menos prolongado.

Nadal rompió el servicio de su rival en el juego 17 y se apuntó el partido.

Djokovic, muy decepcionado, se quejó del estado de la pista.

Pidió que se regara para que fuera más lenta, pero no le hicieron caso. "Han tomado la mala decisión", protestó.

Más fácil lo tuvo Ferrer ante un Tsonga que no dio la talla en su intento de seguir los pasos de Yannick Noah, el último francés en levantar la Copa de los Mosqueteros hace ahora 30 años.

Como un vendaval, el español no dejó ningún resquicio para que Tsonga, octava raqueta del mundo, tuviera opciones en el partido o para que el público francés aupara a su favorito.

Ferrer corrió a por su primera final de un grande, un duelo que promete ante Nadal. Para que en Roland Garros, por cuarta vez, se hable español en el último duelo del torneo.

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