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lunes, 24 de junio de 2013

El primer museo de tenis en Bolivia toma forma




Por el momento se trata de un museo móvil, pues no tiene un ambiente físico estable; sin embargo, la intención de Ricardo Aguirre es levantar el primer museo de tenis en Bolivia.

El primer paso lo ha dado, pues es dueño de una colección de raquetas de madera de más de 450 piezas. La más antigua data de 1890 y la más moderna, de 1990; pero no se limita solamente a raquetas, sino también “latas, trofeos, libros, pósters, revistas, banderines, ropa, fundas de raquetas, maletines y pelotas”.

El museo también tiene nombre: Édgar Aguirre, en homenaje a su señor padre, quien en su momento fue jugador y también dirigente de la asociación local y de la Federación Boliviana. “Quiero agradecerle la pasión que me transmitió, los viajes que pude hacer cuando era chico porque yo quería jugar tenis. El homenaje se lo hago en vida, para que cuando pase el tiempo, lo pueda hacer inmortal”.

Ricardo —quien fue campeón nacional entre los 10 y los 22 años, además representó al país en torneos internacionales e integró cuatro veces el equipo Bolivia en la Copa Davis y también presidió la asociación local— empezó a coleccionar latas de pelotas precisamente a los diez años, después comenzó a diversificar los objetos, por lo que lleva más de 30 años alimentando su colección.

“Las primeras raquetas que recolecté fueron las de mi padre, de mis hermanos, las de la familia, de mi esposa Susana Velarde (campeona mundial), y lógicamente las mías”, cuenta. Estudió cuatro años en los Estados Unidos. Recibió aportes de los amigos y siempre que viaja vuelve con algo nuevo.

Una raqueta de 1905 le costó 1.600 dólares

La pieza más cara de su colección de raquetas de madera le costó a Ricardo Aguirre 1.600 dólares. La obtuvo en una subasta en los Estados Unidos. Se trata de una de 1905, que se constituye en una de las más antiguas que posee.

No fue la única que consiguió de esa manera, pues estuvo en muchas pujas, en varios países. Ganó en más de una oportunidad, también ha perdido otras, en algún caso piezas importantes.

Sabe cuándo hacer una oferta considerable y cuándo no, pues hace unos años adquirió —según cuenta— un libro de coleccionistas en el que existe una orientación de qué raquetas se deben comprar y cuáles tienen más valor. También existe información de latas de pelotas, ropa, trofeos “y todo lo que uno debe coleccionar”.



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