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miércoles, 29 de agosto de 2012

Clijsters, la despedida


EFE. Estados Unidos

Cada raquetazo que dé Kim Clijsters en el Abierto de Estados Unidos, que arrancó el lunes en Nueva York, puede ser el último de su carrera profesional, pero más que por su legado tenístico, la belga quisiera ser recordada como la 'Miss Congeniality' del circuito de la WTA.
Clijsters dirá adiós al tenis activo en las mismas canchas de cemento de Flushing Meadows que le vieron ganar los títulos del US Open de 2005, 2009 y 2010 para convertirse en una de las consentidas del difícil público neoyorquino.
En sus 15 años en el circuito, con cuatro torneos de Gran Slam y 41 títulos de certámenes individuales en su currículum, Clijsters siempre fue reconocida como una persona amable y cariñosa dentro y fuera de la cancha.
Sus rivales, y en ocasiones compañeras de dobles, le bautizaron como 'Miss Congeniality', término que en el diccionario de la lengua inglesa tiene 18 acepciones, desde agradable hasta bondadosa.
"Creo que para mí lo más importante es que siempre he seguido mi corazón. Siempre he hecho lo que consideraba correcto. Siempre me he mantenido fiel a lo que soy", dijo la dos veces número uno mundial (2003 y 2011) en una reciente rueda de prensa en Nueva York, cuando ratificó su retiro. "Los jugadores cambian. Hay muchas otras cosas involucradas que no son solo tenis y practicar. Creo que hay algunos que pierden el verdadero sentido de la vida y del deporte", añadió la rubia de 29 años, madre de una niña de cuatro, Jada, fruto de su matrimonio con el basquetbolista estadounidense Bryan Lynch.

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