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jueves, 19 de enero de 2017

Murray dio cátedra de tenis en Australia

Con inspiración y sabiendo manejar los momentos, el británico Andy Murray detuvo al ruso Andrey Rublev, uno de los jugadores llamados a protagonizar el futuro, por un contundente 6-3, 6-0 y 6-2, para lograr la tercera ronda del Abierto de Australia.

El propio Murray, nada más acabar el encuentro elogió a su joven rival, campeón júnior de Roland Garros hace tres temporadas. “Es impresionante verle. Este año creo que será el de su despegue”, comentó el número uno después de acabar con Rublev en una hora y 37 minutos.

El británico acabó con nueve saques directos, 29 golpes ganadores, y sin ceder una sola vez su servicio. En resumen, dando una clase a quien con 19 años aspira a luchar un día por lo que lucha ahora el escocés.

Una torcedura del tobillo derecho en uno de los intercambios provocó crispación en el banquillo de Murray, que tuvo que llamar al fisio. “Tengo un poco de dolor, pero creo que no es demasiado serio, Me pondré hielo esta noche para asegurarme”, señaló el británico que ahora se medirá contra el estadounidense Sam Querrey.

El cañonero americano, que derrotó al serbio Novak Djokovic en el último Wimbledon, se convirtió en el verdugo de la joven esperanza australiana de padre uruguayo y madre española Alex de Miñaur, de 17 años, por 7-6 (5), 6-0 y 6-1.

El jugador de Dunblane no estará solo en la tercera ronda, porque su compatriota Daniel Evans, reciente finalista en Sidney se impuso al croata Marin Cilic, séptimo favorito, y campeón del Abierto de EE.UU. en 2014, por 3-6, 7-5, 6-3 y 6-3.

La afición australiana, que sueña con encontrar un campeón desde que Mark Edmonson lo consiguió en 1976, vio como uno de sus ídolos, Nick Kyrgios, se quedaba mudo ante el italiano Andreas Seppi, un jugador al que los grandes suelen pedir para entrenarse con ellos, por su limpieza en los golpes y su precisión a las líneas.

Seppi protagonizó una de las hazañas de este Abierto de Australia al levantar una bola de partido y derrotar a Kyrgios, en un duelo épico por 1-6, 6-7 (1), 6-4, 6-2 y 10-8 después de tres horas y nueve minutos de lucha, salvando un “match-point”.

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