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miércoles, 6 de junio de 2018

Sorpresa, caen Djokovic y Zverev

El italiano Marco Cecchinato, que nunca había ganado un partido de Grand Slam hasta este Roland Garros, derrumbó a Novak Djokovic, un campeón de la historia del tenis, y pasó a las semifinales de Roland Garros, en las que se medirá al austríaco Dominic Thiem, que arrolló al alemán Alexander Zverev.

Un chico siciliano de 25 años cuyo único título es el abierto de Budapest de este año -al que además llegó como repescado- derrumbó en la Suzanne Lenglen por 6-3, 7-6 (4), 1-6 y 7-6 (11) en tres horas y 26 minutos al laureado Djokovic, quien regresaba a un “Grand Slam” después de una dura operación en el codo.

El serbio tuvo tres bolas de set para ponerse dos a dos, pero no las aprovechó y Cecchinato acertó en la cuarta bola de partido en un frenético desempate que llegó hasta 13-11. “Quizá estoy todavía soñando. Es increíble vencer a Djokovic en unos cuartos de final. Jugué un partido increíble”, dijo nada más acabar el partido el tenista transalpino, quien rompió a llorar de emoción. Cecchinato, cuyo número de la suerte es el 13 y que idolatró al exfutbolista brasileño Kaká y al extenista ruso Marat Safin, buscará la final ante el torbellino austríaco, Dominic Thiem. “Gané un partido a Dominic Thiem. Creo que fue en la final de la categoría de promesas (“Future”)”, comentó entre risas el tenista italiano. Djokovic acabó tan desolado por la derrota que dio una rueda de prensa exprés, en la que rehuyó a responder si participaría en la temporada de hierba. “No sé lo que voy a hacer (participación en el circuito de hierba). Acabo de salir de la cancha. Lo siento, pero no puedo dar una respuesta”, dijo de forma lacónica el tenista serbio.

El encuentro anunciado como el más interesante de los cuartos no fue tal. Disminuido por problemas físicos y por un rival entonado, el jugador llamado a ser número uno del mundo, Zverev, sucumbió a Thiem por 6-4, 6-2 y 6-1 en solo una hora y 50 minutos.

“Planteé retirarme, pero decidí que no quería hacerlo. Todavía menos en unos cuartos de final de un ‘Grand Slam’. Sabía que no iba a ganar el partido. Casi no me podía mover. No podía sacar. No podía hacer nada”, contó el espigado muchacho de origen ruso.

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